Jack Froese murió repentinamente en junio de 2011 a los 32 años de edad de una arritmia del corazón, dejando tras de sí una serie de amigos y familiares en duelo.
Sin embargo, cinco meses después de su muerte, algunos de los que estaban más cerca de él comenzaron a recibir misteriosos mensajes de correo electrónico de su cuenta mencionando las conversaciones privadas que habían mantenido con él justo antes de su muerte.
La familia del hombre de Pennsylvania dicen que nadie tenía la contraseña de la cuenta y no creo que fue hackeado.
Uno de los destinatarios es su amigo de la infancia de Tim Hart, de Dunbar, quien dijo que habían sido amigos “inseparables” durante 17 años y justo hasta su muerte.
“Él era mi mano derecha y mejor amigo”, dijo el Sr. Hart a la BBC.
El Sr. Hart se sorprendió al recibir un mensaje del viejo amigo unos meses después de su trágica muerte.
“Una noche de noviembre, yo estaba sentado en mi sofá, pasando mis correos electrónicos en mi teléfono y que apareció,” remitente: Jack Froese”.
“Me volví un fantasma blanco cuando lo leí”, dijo a la BBC.
“Fue muy rápido y corto, pero a un punto que sólo Jack y yo podría relacionarlo.’
En el encabezamiento del mensaje se leen las palabras “estoy mirando”, y el correo electrónico, entonces fue a decir: ‘¿Me has oído? Yo estoy en tu casa. Limpie su f ***ing ático!”
El Sr. Hart, dijo que poco antes de la muerte del Sr Froese, los dos tuvieron una conversación en su ático, en el que su amigo se burlaba de él por el desorden y el polvo que tenia.
“Sólo él y yo estabamos arriba. Eso es todo-dijo el señor Hart.
El primo de Froese, Jimmy McGraw también dijo que recibió un correo electrónico póstumo de él acerca de una lesión de tobillo que sucedió después de su muerte.
El e-mail debe decir: «Oye, Jim, ¿Cómo te va? Yo sabía que te ibas a romper el tobillo, trate de advertirte. debes tener cuidado.”
Sr. McGraw dice que se había roto el tobillo una semana antes de recibir el correo electrónico en la noche del 21 de noviembre.
“Me gustaría decir que Jack lo envió, sólo porque yo lo veo como que se ha ido, pero todavía está tratando de conectarse conmigo”, dijo.
El correo electrónico también incluyó otro mensaje para un amigo, a quien ‘Jack’, dijo que no se pudo obtener “debido a que el ‘e-mail no funcionó”.
La fuente de los mensajes de correo electrónico sigue siendo un misterio para la familia del señor Froese y los amigos que dicen que “los aceptan como un regalo”.
El Sr. Hart dice: “Si alguien está bromeando, no me importa porque los tomo de la forma que yo quiero.”
El Sr. Hart ha respondido al correo electrónico, pero no ha recibido respuesta.
Los amigos dicen que no van a investigar el origen de los correos electrónicos muy de cerca, ya que prefieren ver los mensajes como bendiciones del señor Froese que como parte de una especie de broma.
La madre del señor Froese Patty dijo a la BBC: “Yo pensé que era fantástico, que eran geniales.
“Ellos hicieron a algunas personas felices, molestaron a otras – pero para mí, esto es mantener a la gente hablando de él.”
Hay servicios que prometen enviar correos electrónicos a sus amigos y familiares en el caso de la muerte de uno, lo que podría explicar el extraño fenómeno.
Sin embargo, la aparente especificidad del mensaje recibido por el Sr. McGraw puede descartar esta explicación.
MISTERIOS,FANTASMAS Y ALGO MAS...
domingo, 18 de marzo de 2012
lunes, 12 de marzo de 2012
LA INVITACION
Resulta que en una ocasión venía un muchacho por un camino de terracería muy contento porque se iba a casar, alegre, invitando a cuanta persona veía en el camino a su casa... En una de estas vio lo que parecia una piedra o pelota en el camino y de tan gustoso que iba la pateó y le dijo: "te invito a mi boda". Después se fijó y miró (vio) que lo que había pateado era un cráneo.
Él pues no le tomó importancia. Al cabo de unos días él se casa y organiza una súper fiesta, de pronto alguien llamó a la puerta. Era un tipo bien vestido, más bien parecido a un cacique, educado, algo inusual por aquellos rumbos, y le dice al encargado de la puerta "déjame entrar". Él desconcertado le pregunta que quién es. El tipo le dice "Háblale al novio, él me conoce"...
Le hablan al novio y le dicen que en la entrada lo busca una persona. El novio al verlo le dice "¿Usted quién es? No creo conocerlo, por favor retírese"... El tipo le dice "¡¡Claro que me conoces!! La otra vez me invitaste a tu boda ¿no recuerdas? ¿no recuerdas que hasta me pateaste?"
El novio no lo podía creer y cuentan que después de eso se volvió algo loco y jamás volvió a jugar con la muerte.
Él pues no le tomó importancia. Al cabo de unos días él se casa y organiza una súper fiesta, de pronto alguien llamó a la puerta. Era un tipo bien vestido, más bien parecido a un cacique, educado, algo inusual por aquellos rumbos, y le dice al encargado de la puerta "déjame entrar". Él desconcertado le pregunta que quién es. El tipo le dice "Háblale al novio, él me conoce"...
Le hablan al novio y le dicen que en la entrada lo busca una persona. El novio al verlo le dice "¿Usted quién es? No creo conocerlo, por favor retírese"... El tipo le dice "¡¡Claro que me conoces!! La otra vez me invitaste a tu boda ¿no recuerdas? ¿no recuerdas que hasta me pateaste?"
El novio no lo podía creer y cuentan que después de eso se volvió algo loco y jamás volvió a jugar con la muerte.
LA BODA MACABRA
En la la ciudad donde vivo existe una casa muy grande pero actualmente deshabitada, bueno ahora la llaman "casa embrujada o encantada". Su historia empieza por los años 1930; esta casa pertenecía a unos hacendados muy ricos, eran dueños de la mayor parte de las tierras y tenían una única hija. Por ahí también existía otra familia de igual condición económica; ellos tenían tres hijos, pero el mayor era de la misma edad de la hija de la otra familia. Resulta que los dos se enamoraron y decidieron casarse. Los padres, contentos por la unión de sus hijos ya que a ambos les convenía este matrimonio.
Fue así que en el día de la boda todo salió muy bonito en la iglesia, y después pasaron a la casa de la novia para la respectiva recepción. Todos los invitados se encontraban en el salón del primer piso donde era la fiesta. La novia subió a su cuarto a cambiarse de ropa; después de un tiempo, la madre de la novia se dio cuenta que su hija no bajaba y ya había pasado bastante rato. Acompañada de la madre del novio subieron a ver por qué se demoraba cuando estaban caminando por el pasillo encontraron una pierna humana ensangrentada. Las señoras gritaron, entonces subieron sus esposos y algunas personas más, que al ver la escena igual se sintieron atemorizados pero decidieron ir al dormitorio. Un poco mas allá encontraron un brazo y conforme avanzaban veían algún pedazo humano. Llegaron al cuarto de la chica y ahí encontraron su cabeza encima de la cama.
Todos se aterrorizaron por el macabro hallazgo pero de pronto escucharon un grito que provenía del jardín. Bajaron inmediatamente y se encontraron con la empleada que gritaba a más no poder ya que en un árbol estaba ahorcado el novio, pero le faltaban las dos manos. Los invitados empezaron a correr hacia la salida asustados, los padres consternados llamaron a la policía.
Se investigó el hecho pero no se encontraban culpables, todos los invitados eran interrogados pero nadie decía nada. Pasados ocho días se realizó una misa para los difuntos, y en medio de la misa llegó un joven (empleado de una de las familias) con una caja con una nota que decía "abrir inmediatamente". El padre del chico abrió la caja y cuál fue su sorpresa o miedo ya que dentro estaban las dos manos del chico y debajo un papel que decía "la unión de los dos era prohibida, sólo hice lo que debía hacer".
Preguntaron al joven quién le entregó la caja, él dijo que había llegado por correo a la casa y como era urgente se lo llevó a la iglesia. Después los padres empezaron a tener pesadillas donde veían caras deformadas y les decían que se fueran lejos, que olvidaran lo que pasó. Cansados por esto decidieron ir a la policía para que dejaran de investigar y como era gente influyente hicieron que nadie más hablara del caso.
Varias personas dijeron que quien mató a los jóvenes fueron sus enemigos ya que tenían varios, otros que fue un joven enamorado de la chica quien era muy coqueta pero nadie le importaba realmente y no faltó quien dijera que fue el demonio ya que para tener tanto dinero habián hecho un pacto con el diablo. Sea como fuere ahora dicen que se escuchan gritos en la casa, ruidos y si entras puedes ver a una novia gritando e implorando por su vida a una sombra negra que tiene una hoz.
Fue así que en el día de la boda todo salió muy bonito en la iglesia, y después pasaron a la casa de la novia para la respectiva recepción. Todos los invitados se encontraban en el salón del primer piso donde era la fiesta. La novia subió a su cuarto a cambiarse de ropa; después de un tiempo, la madre de la novia se dio cuenta que su hija no bajaba y ya había pasado bastante rato. Acompañada de la madre del novio subieron a ver por qué se demoraba cuando estaban caminando por el pasillo encontraron una pierna humana ensangrentada. Las señoras gritaron, entonces subieron sus esposos y algunas personas más, que al ver la escena igual se sintieron atemorizados pero decidieron ir al dormitorio. Un poco mas allá encontraron un brazo y conforme avanzaban veían algún pedazo humano. Llegaron al cuarto de la chica y ahí encontraron su cabeza encima de la cama.
Todos se aterrorizaron por el macabro hallazgo pero de pronto escucharon un grito que provenía del jardín. Bajaron inmediatamente y se encontraron con la empleada que gritaba a más no poder ya que en un árbol estaba ahorcado el novio, pero le faltaban las dos manos. Los invitados empezaron a correr hacia la salida asustados, los padres consternados llamaron a la policía.
Se investigó el hecho pero no se encontraban culpables, todos los invitados eran interrogados pero nadie decía nada. Pasados ocho días se realizó una misa para los difuntos, y en medio de la misa llegó un joven (empleado de una de las familias) con una caja con una nota que decía "abrir inmediatamente". El padre del chico abrió la caja y cuál fue su sorpresa o miedo ya que dentro estaban las dos manos del chico y debajo un papel que decía "la unión de los dos era prohibida, sólo hice lo que debía hacer".
Preguntaron al joven quién le entregó la caja, él dijo que había llegado por correo a la casa y como era urgente se lo llevó a la iglesia. Después los padres empezaron a tener pesadillas donde veían caras deformadas y les decían que se fueran lejos, que olvidaran lo que pasó. Cansados por esto decidieron ir a la policía para que dejaran de investigar y como era gente influyente hicieron que nadie más hablara del caso.
Varias personas dijeron que quien mató a los jóvenes fueron sus enemigos ya que tenían varios, otros que fue un joven enamorado de la chica quien era muy coqueta pero nadie le importaba realmente y no faltó quien dijera que fue el demonio ya que para tener tanto dinero habián hecho un pacto con el diablo. Sea como fuere ahora dicen que se escuchan gritos en la casa, ruidos y si entras puedes ver a una novia gritando e implorando por su vida a una sombra negra que tiene una hoz.
LA CAPILLA EMBRUJADA
La hacienda del señor Barrera estaba al pie del cerro Panaga, cerca de la Unidad Vecinal. Sólo tenía una pocas reses que pastaban en el pequeño prado. Al cuidado de ellas estaba un muchacho de unos once años de nombre Angelito. Era alto, delgado, de tez curtida por el sol, ojos y cabellos castaños y expresión simpática. Mientras pastaban el ganado tallaba figuras en madera con una pequeña navaja o tocaba la flauta.
Una tarde pastoreando las reses se acercaron a una capilla de aspecto lúgubre, que los vecinos llaman la capilla Embrujada. Angelito recordó lo que habían dicho de ella:
¡Espantan de día y de noche!.
¡Si pasas cerca no entres!..
¡Huye del lugar, la capilla esta embrujada!.
A pesar de todo se acercó a la capilla movido por la curiosidad. Entró del todo y se acercó a la capilla movido por la curiosidad.
Entró muy despacio, miró todo lo que había en su interior y .....
- ¡¡¡Auxilio!!!.
Los desgarradores gritos de Angelito resonaron en todos los contornos del cerro de Panaga. El ganado corrió espantado hasta la hacienda. La tarde quedó en silencio. De la hacienda de los alrededores corría la gente aterrorizada. Algunos cautelosos se acercaron a la capilla y no vieron nada. Nadie pudo explicarse la misteriosa desaparición del niño. Ha pasado mucho tiempo y aún no lo han encontrado. Su familia le lleva flores.
La gente del lugar cambia de ruta para no pasar por delante de la capilla y nadie se atreve a transitar de allí. Es una capilla solitaria y tétrica, su aspecto sobrecoge. Solamente los que no conocen la historia de Angelito pasan tranquilos por el lugar.
Nos cuentan los vecinos que a veces en altas horas de la madrugada se despiertan espantados por los ruidos extraños que salen de la capilla, acompañados de gritos desgarradores, y el llanto de un niño.
Una tarde pastoreando las reses se acercaron a una capilla de aspecto lúgubre, que los vecinos llaman la capilla Embrujada. Angelito recordó lo que habían dicho de ella:
¡Espantan de día y de noche!.
¡Si pasas cerca no entres!..
¡Huye del lugar, la capilla esta embrujada!.
A pesar de todo se acercó a la capilla movido por la curiosidad. Entró del todo y se acercó a la capilla movido por la curiosidad.
Entró muy despacio, miró todo lo que había en su interior y .....
- ¡¡¡Auxilio!!!.
Los desgarradores gritos de Angelito resonaron en todos los contornos del cerro de Panaga. El ganado corrió espantado hasta la hacienda. La tarde quedó en silencio. De la hacienda de los alrededores corría la gente aterrorizada. Algunos cautelosos se acercaron a la capilla y no vieron nada. Nadie pudo explicarse la misteriosa desaparición del niño. Ha pasado mucho tiempo y aún no lo han encontrado. Su familia le lleva flores.
La gente del lugar cambia de ruta para no pasar por delante de la capilla y nadie se atreve a transitar de allí. Es una capilla solitaria y tétrica, su aspecto sobrecoge. Solamente los que no conocen la historia de Angelito pasan tranquilos por el lugar.
Nos cuentan los vecinos que a veces en altas horas de la madrugada se despiertan espantados por los ruidos extraños que salen de la capilla, acompañados de gritos desgarradores, y el llanto de un niño.
EL LADRON DEL CEMENTERIO
Me contó que hace tiempo, en la época de la colonia había una ancianita que vivía sola en una gran casona, la cual parecía que se iba a caer. La ancianita, que no tenía a ningún ser querido que la cuidara, murió y en su última voluntad pidió que se le enterrara con todas sus joyas y pertenencias ya que no tenía a nadie que se las heredara. Así se cumplió a la señora: fue enterrada con sus cosas.
Pasaron algunos años y unos cuidadores del cementerio que eran nuevos se enteraron del tesoro con el que la señora había sido enterrada, así que decidieron sacar las cosas de valor que tuviera ahí dentro.
Así, a media noche, ellos comenzaron a profanar la tumba de la cual sacaron las joyas que pudieron, pero a uno de los hombres le llamó la atención un anillo que el cadáver llevaba en uno de sus dedos.
Éste, al tratar de quitárselo - no podía puesto que el anillo se había atorado-, al no poder sacarlo, el hombre utilizó la pala que llevaba para cortar el dedo.
Pasó el tiempo y un día que ambos hombres estaban haciendo su ronda por el cementerio vieron a una señora sobre una tumba, ambos pensaron que era alguien que fue a visitar a sus muertos, ambos se le acercaron y le pidieron que saliera del cementerio, que ya no eran horas de visita.
La señora no les hizo caso y siguió arrodillada. Ambos sujetos se molestaron y la sujetaron del brazo para sacarla.
Uno de ellos se dio cuenta que a la mano de la señora le faltaba un dedo, uno de ellos le preguntó qué le había pasado y le contestó, pero al comenzar a hablar el velo que llevaba puesto se le cayó dejando ver su rostro, el cual era el de la señora que estaba en la tumba que habían saqueado... y volteó su rostro hacia el hombre que le había arrancado el dedo por el anillo que llevaba.
El otro hombre salió corriendo con todas sus fuerzas pero el del anillo por más que corría, la señora no le dejaba ir y ésta comenzó a desaparecer, pero el hombre que le quitó el anillo murió de un infarto.
Al día siguiente encontraron el cuerpo junto a la tumba de la señora sin un dedo y con una expresión de terror y el cabello blanco del miedo que experimentó.
Pasaron algunos años y unos cuidadores del cementerio que eran nuevos se enteraron del tesoro con el que la señora había sido enterrada, así que decidieron sacar las cosas de valor que tuviera ahí dentro.
Así, a media noche, ellos comenzaron a profanar la tumba de la cual sacaron las joyas que pudieron, pero a uno de los hombres le llamó la atención un anillo que el cadáver llevaba en uno de sus dedos.
Éste, al tratar de quitárselo - no podía puesto que el anillo se había atorado-, al no poder sacarlo, el hombre utilizó la pala que llevaba para cortar el dedo.
Pasó el tiempo y un día que ambos hombres estaban haciendo su ronda por el cementerio vieron a una señora sobre una tumba, ambos pensaron que era alguien que fue a visitar a sus muertos, ambos se le acercaron y le pidieron que saliera del cementerio, que ya no eran horas de visita.
La señora no les hizo caso y siguió arrodillada. Ambos sujetos se molestaron y la sujetaron del brazo para sacarla.
Uno de ellos se dio cuenta que a la mano de la señora le faltaba un dedo, uno de ellos le preguntó qué le había pasado y le contestó, pero al comenzar a hablar el velo que llevaba puesto se le cayó dejando ver su rostro, el cual era el de la señora que estaba en la tumba que habían saqueado... y volteó su rostro hacia el hombre que le había arrancado el dedo por el anillo que llevaba.
El otro hombre salió corriendo con todas sus fuerzas pero el del anillo por más que corría, la señora no le dejaba ir y ésta comenzó a desaparecer, pero el hombre que le quitó el anillo murió de un infarto.
Al día siguiente encontraron el cuerpo junto a la tumba de la señora sin un dedo y con una expresión de terror y el cabello blanco del miedo que experimentó.
LA NIÑA DE LAS IGLESIAS
Siendo una noche como todas, pero en especial, ésta era una noche un poco más fría, más obscura, cerca de la 1 de la madrugada, un taxista regresaba a su casa después de todo un día de arduo trabajo, en la calle ya no había ni alma de gente, pero al pasar frente al cementerio general de la ciudad se percató que una chica le hacía la parada, éste se siguió pensando que ya estaba muy cansado y que era muy tarde para hacer otra dejada.
Sin embargo reflexionó y pensando en su sobrina de 17 años que fué violada y asesinada 3 años atrás, dijo, "pobre chica, no la puedo dejar ahí expuesta a no se qué miserable".
Retrocedió su taxi y llegó hasta ella, tenía aproximadamente entre 18 - 19 años. Al contemplar su rostro, el taxista sintió un frío intenso y cierto sobresalto, al que no le dió importancia, pues la niña era dueña de un rostro angelical, inspiraba pureza, de piel blanca, muy blanca, cabello sumamente largo, era delgada, facciones finas, con unos ojos grandes, azules, pero infinitamente tristes, tenía un vestido blanco, de encaje, y en su cuello colgaba un relicario bellísimo de oro, que se veía de época.
El taxista acongojado le preguntó adónde la dejaba, y le dijo que quería que la llevara a visitar 7 iglesias de la ciudad, las que él quisiera, su voz era suave, muy triste, pero dejaba notar un timbre muy extraño, que le dejó una sensación de miedo y misterio.
Para no hacerla larga, el taxista la llevó a cada una de las siete iglesias sin replicar, en cada una pasaba cerca de 3 minutos y salía con una expresión de serenidad, de tranquilidad, pero sin abandonar de sus ojos esa mirada de infinita tristeza.
Al final del paseo, ella le pidió un favor. "Discúlpeme si he abusado mucho de su bondad, mi nombre es Alicia, no tengo dinero para pagarle ahora, sin embargo le dejaré éste relicario, y podría hacerme un último favor? Vaya a la colonia Jazmines ahí vive mi padre, entréguele mi relicario y pídale que le pague su servicio, ah, y dígale que lo quiero y que no se olvide de mí. Déjeme donde me recogió por favor."
El taxista se sintió como en un trance, en donde actuaba automáticamente a la petición de la chica, y la dejó ahí, frente al cementerio. El hombre se fue a su casa, se sentía mareado, le dolía intensamente la cabeza, y su cuerpo le ardía por la fiebre que empezaba a tener, su esposa lo atendió de ese repentino mal, duró así casi 3 días.
Cuando al fín pudo reaccionar y se sintió mejor, recordó su última noche en el taxi, recordó a la niña angelical de las iglesias, y recordó su última petición, que le hizo sentir un escalofrío intenso que hizo que se simbrara de pies a cabeza, aunque él no comprendía nada, pensó "que raro fue todo, seguro se fue de su casa, o tiene problemas, pero, ¿por qué en el cementerio? ¿quién era?, ¡¡El relicario!!", sí ahí estaba, sobre su mesita de cama, el relicario de Alicia, que ahora tenía restos de tierra.
Se paró como un resorte, tomó su taxi y fue a la dirección que le diera la chica, pero no con la intención de cobrar, sino de descubrir, conocer, aclarar la verdad detrás de ese misterio que le inquietaba, que le estremecía, que no quería ni pensar.
Tocó, era una casa grande, estilo colonial, vieja, entonces abrió un hombre, de edad avanzada, alto, de aspecto extranjero, con unos ojos, si los ojos de Alicia, así de tristes. El taxista le dijo "Disculpe señor, vengo de parte de su hija Alicia, ella solicitó mis servicios, me pidió que la llevara a visitar siete iglesias, así lo hice y me dejó su relicario como penda para que usted me pagara". El hombre al ver la joya rompió en llanto incontrolable, hizo pasar al taxista y le mostró un retrato, el de Alicia, idéntica a la de hace 3 noches.
¿Es ella mi Alicia?, le dijo el hombre, "Sí ella, con ese mismo vestido".
"No puede ser, hace tres noches cumplió 7 años de muerta, murió en un accidente automovilístico, y este relicario que le dió fue enterrado con ella, y ese mismo vestido, su favorito... hija, perdón, debí hacerte una misa, debí haberme acordado de tí, debí...."
El hombre lloró como un niño, lloró y lloró, el taxista estaba pálido, pasmado de la impresión,"había convivido con una muerta" eso lo explicaba todo.
Volviendo de su estupor, le dijo al padre de Alicia, "señor, yo la ví, yo hablé y conviví con ella, me dijo que lo amaba, que lo amaba mucho, y que no se volviera a olvidar de ella, creo que eso le dolió mucho".
Se dice que el padre de Alicia recompensó al taxista, le regaló toda una flotilla de taxis para que iniciara un negocio, todo en agradecimiento por haber ayudado a su niña adorada a visitar las iglesias en su aniversario fúnebre.
Sin embargo reflexionó y pensando en su sobrina de 17 años que fué violada y asesinada 3 años atrás, dijo, "pobre chica, no la puedo dejar ahí expuesta a no se qué miserable".
Retrocedió su taxi y llegó hasta ella, tenía aproximadamente entre 18 - 19 años. Al contemplar su rostro, el taxista sintió un frío intenso y cierto sobresalto, al que no le dió importancia, pues la niña era dueña de un rostro angelical, inspiraba pureza, de piel blanca, muy blanca, cabello sumamente largo, era delgada, facciones finas, con unos ojos grandes, azules, pero infinitamente tristes, tenía un vestido blanco, de encaje, y en su cuello colgaba un relicario bellísimo de oro, que se veía de época.
El taxista acongojado le preguntó adónde la dejaba, y le dijo que quería que la llevara a visitar 7 iglesias de la ciudad, las que él quisiera, su voz era suave, muy triste, pero dejaba notar un timbre muy extraño, que le dejó una sensación de miedo y misterio.
Para no hacerla larga, el taxista la llevó a cada una de las siete iglesias sin replicar, en cada una pasaba cerca de 3 minutos y salía con una expresión de serenidad, de tranquilidad, pero sin abandonar de sus ojos esa mirada de infinita tristeza.
Al final del paseo, ella le pidió un favor. "Discúlpeme si he abusado mucho de su bondad, mi nombre es Alicia, no tengo dinero para pagarle ahora, sin embargo le dejaré éste relicario, y podría hacerme un último favor? Vaya a la colonia Jazmines ahí vive mi padre, entréguele mi relicario y pídale que le pague su servicio, ah, y dígale que lo quiero y que no se olvide de mí. Déjeme donde me recogió por favor."
El taxista se sintió como en un trance, en donde actuaba automáticamente a la petición de la chica, y la dejó ahí, frente al cementerio. El hombre se fue a su casa, se sentía mareado, le dolía intensamente la cabeza, y su cuerpo le ardía por la fiebre que empezaba a tener, su esposa lo atendió de ese repentino mal, duró así casi 3 días.
Cuando al fín pudo reaccionar y se sintió mejor, recordó su última noche en el taxi, recordó a la niña angelical de las iglesias, y recordó su última petición, que le hizo sentir un escalofrío intenso que hizo que se simbrara de pies a cabeza, aunque él no comprendía nada, pensó "que raro fue todo, seguro se fue de su casa, o tiene problemas, pero, ¿por qué en el cementerio? ¿quién era?, ¡¡El relicario!!", sí ahí estaba, sobre su mesita de cama, el relicario de Alicia, que ahora tenía restos de tierra.
Se paró como un resorte, tomó su taxi y fue a la dirección que le diera la chica, pero no con la intención de cobrar, sino de descubrir, conocer, aclarar la verdad detrás de ese misterio que le inquietaba, que le estremecía, que no quería ni pensar.
Tocó, era una casa grande, estilo colonial, vieja, entonces abrió un hombre, de edad avanzada, alto, de aspecto extranjero, con unos ojos, si los ojos de Alicia, así de tristes. El taxista le dijo "Disculpe señor, vengo de parte de su hija Alicia, ella solicitó mis servicios, me pidió que la llevara a visitar siete iglesias, así lo hice y me dejó su relicario como penda para que usted me pagara". El hombre al ver la joya rompió en llanto incontrolable, hizo pasar al taxista y le mostró un retrato, el de Alicia, idéntica a la de hace 3 noches.
¿Es ella mi Alicia?, le dijo el hombre, "Sí ella, con ese mismo vestido".
"No puede ser, hace tres noches cumplió 7 años de muerta, murió en un accidente automovilístico, y este relicario que le dió fue enterrado con ella, y ese mismo vestido, su favorito... hija, perdón, debí hacerte una misa, debí haberme acordado de tí, debí...."
El hombre lloró como un niño, lloró y lloró, el taxista estaba pálido, pasmado de la impresión,"había convivido con una muerta" eso lo explicaba todo.
Volviendo de su estupor, le dijo al padre de Alicia, "señor, yo la ví, yo hablé y conviví con ella, me dijo que lo amaba, que lo amaba mucho, y que no se volviera a olvidar de ella, creo que eso le dolió mucho".
Se dice que el padre de Alicia recompensó al taxista, le regaló toda una flotilla de taxis para que iniciara un negocio, todo en agradecimiento por haber ayudado a su niña adorada a visitar las iglesias en su aniversario fúnebre.
EL COLECTIVERO
Una noche en Rosario (provincia Argentina), enfrente del cementerio "El Salvador", un colectivero (chofer de ómnibus) de la línea "114" iba conduciendo de noche medio dormido,ya que la noche anterior no pudo domir bien debido a las repetidas discuciones con su esposa . De pronto, de un segundo a otro, una mujer se le cruza velozmente por delante. Sin tener demasiado tiempo para maniobrar, y por la mala respuesta de sus reflejos, LA ATROPELLA.
El colectivero, shockeado y asustado por su primer atropello, miro para todos lados para ver si habia algun testigo. No habia nadie, entonces aparto el cadaver a un costado de la ruta, y siguio como si nada. El colectivo estaba vacio ya que eran altas horas de la noche, y nadie mas subio, ya que conducio a toda velocidad y no paro en ninguna de las paradas habituales. Cuando el alivio empezo a sentirse, ya que estaba por llegar a la central, miro por el espejo retrovisorio, pero........vio una figura. La chica a la cual habia atropellado se encontraba sentada en el ultimo asiento, llorando desconsoladamente y mirandolo fijo con odio.
El colectivo jamas llego a la central, jamas se encontro...al igual que su chofer.
EL FRANCES
Si visita el poblado de Epatlan, Puebla, y pregunta por el Frances, la mayoría de la gente le dirá que no sabe nada, y lo dirán sinceramente. Sin embargo, con los más viejos, notará siempre nerviosismo y cambiarán de inmediato de tema. Muchos de ellos lo conocen, pero tienen sobradas razones para no hablar de él. Es gracias al francés, que en Epatlan la gente no le teme tanto a la muerte como en otros lugares.
Si tiene suerte –aunque suerte no es precisamente la palabra puede llegar a verlo en le calle. La piel de los brazos esta terriblemente quemada, su cuello ladeado de una forma casi imposible. Es delgado y terriblemente viejo, lo cual es notorio en su lentísimo andar, ayudado con un elegante baston con pomo de oro, y que lleva el escudo de armas del ejercito napoleónico, que apenas puede sostener entre sus nudosas manos. Viste con harapos, y se le oye respirar pesadamente, como si el dar algunos pasos le fuese agotador, y de vez en cuando escupe una masa sanguinolienta.
Los ancianos que lo ven, se persignan apresuradamente, y muchas son las ancianas quienes piadosamente y con la mejor buena voluntad del mundo, le desean una pronta muerte.
De creer lo poco que sabemos de él, llego como un joven impetuoso y gallardo a tierras mexicanas, bajo las ordenes de Lorenzes, en 1862. Fue en Veracruz donde se escucho por primera vez del brujo del puerto, que se decía era tan poderoso, que podía hacer a la gente inmortal. Empujado por ese deseo, se dio a la tarea de buscarlo, hasta que dio con su cabaña. Como buen soldado conquistador, su postura no fue humilde. Pistola en mano, le puso el cañon en la frente, exigiéndole que le diera el secreto si no quería pagarlo con su vida. Aunque amenazado, el viejo sonrió, enseñándole sus tres únicos dientes.
“Yo puedo hacerlo, pero debes entender que no va haber vuelta atrás”
Aquí la historia se vuelve algo confusa. Nadie sabe exactamente en que consistió el rito, o que fue lo que paso, pero el hombre salió de ahí convencido de que había alcanzado la inmortalidad. Eso le dio un valor en combate que alarmó incluso a sus compañeros, que lo veian lanzarse al frente sin el menor cuidado. Pero fue hasta Puebla, que las cosas cambiaron. Todos sus compañeros de regimiento lo vieron: el indígena Zacapoaxtla tomó el machete y se lo hundió en el pecho, destrozándoselo por completo. El soldado fue llevado de urgencia con el medico, que prácticamente solo esperaba verlo morir… Pero en vez de ello, pudo contemplarlo como gritaba de agonía, resistiendo los dolores, mientras el corazón latía dificultosamente a pesar de estar abierto, y el aire silbaba claramente al atravesar los dañados pulmones.
Sus compañeros estaban aterrorizados, y más de uno mencionó al demonio al ver al hombre sanar muy lentamente, pero con todo el dolor que significaba.
A pesar de su recuperación, el pecho le dolia tremendamente y tenia dificultades para respirar, por lo que se le dio de baja por motivos de salud. Se instaló en una pequeña villa en la ciudad de Puebla, y se las ingenio para permanecer ahí incluso después de que los ejércitos fueron expulsados del país. El pecho aún le dolia de vez en cuando, pero la sensación era menos cada dia, por lo cual el casi juraba que se sentiría mejor.
Cuando llego a Mexico, el soldado apenas estaba en la mitad de sus veintes, por lo que, según avanzaba el tiempo, se le veía más y más preocupado. Al cumplir los treintas, se veía de esa edad, lo que significaba que seguía envejeciendo. La experiencia del machete le dio la seguridad de su inmortalidad, por lo que su primera idea es que seguiría cambiando hasta llegar al limite de su fuerza, en donde eventualmente se detendría.
El hombre comenzó a hacerse de negocios, e incluso se caso bien. Al llegar a los cuarenta, comenzó a ver las primeras canas, y su resistencia física, a pesar de llevar un vida militar, iba disminuyendo lentamente. Fue al llegar al fin de siglo, que se dio cuenta: estaba por llegar a los sesenta años, y los aparentaba perfectamente. Fue en una mañana de 1901 cuando cayo en cuenta. El brujo hablo de hacerlo inmortal, pero no se menciono nada sobre la eterna juventud.
En 1905 contrajo tuberculosis, seguramente por el mal estado de los pulmones. La tos era terrible, y en varias ocasiones llegó a escupir sangre. Los médicos que lo examinaron, no le dieron más que unos cinco años de vida. Desafortunadamente, ignoraban lo que le destino le tenía preparado. Cuando tuvo que salir de la ciudad, en 1910, para refugiarse en Campeche, no podía caminar un par de pasos sin sentir que se quemaba por dentro.
Para 1912, cumplia los 86 años, y fue cuando comenzaron a presentarse los síntomas de artritis. Es cuando vuelve a Puebla, a preparar su testamento, y compra una hacienda en Epatlan, donde se retiraría definitivamente. El dolor de las articulaciones era insoportable, y su dificultoso respirar resultaba horrible para quienes lo escuchaban. Pues incluso a cierta distancia se escuchaba el sibilante paso del aire entre los perforados pulmones.
Su esposa, mucho mas joven que el, murió en 1921, y dado que sus hijos de fueron a vivir a la Ciudad de Mexico, el se quedo completamente solo. El tendría a la sazon poco mas de 100 años. E incluso el menor esfuerzo le era imposible. Desesperado, decidió atar una cuerda a una de las vigas del techo, y saltar con ella al cuello del borde de su cama. Lo encontraron dos días después, aun pataleando y con el cuello roto. Dado que lo bajaron aun con vida, sus vecinos creyeron que el intento había sido reciente, por lo que ignoraron lo que era permanecer dos días colgando del techo y con una fractura de cuello, sin poder respirar…pero sin poder morir.
Los médicos estaban desconcertados, pero hicieron lo posible por mantener el cuello alineado, hasta que se recupero tras dos años de estar inmovilizado, pues con mas de 100 años el cuerpo de restablece con mas lentitud. Fue en 1945 cuando su desesperación llego al límite, y prendió fuego a su hacienda. La gente llegó sólo para ver como las paredes se derribaban presa de las llamas, y cuando el fuego se apagó nadie reparó en el amasijo de piel calcinada que se arrastraba trabajosamente fuera de los escombros. La piel le ardia terriblemente, y el minimo roce le causaba un tremendo dolor, pero no murió.
Fue hasta 1977 que sus heridas se recuperaron los suficiente como para volver a Epatlan, ahora como un mendigo. Los 30 años de ayuno lo tenían en los huesos, y tenia que arrastrarse para moverse. Unas tortillas duras que una buena samaritana le dio constituyo su primera comida desde hacia 3 decadas.
Actualmente, nadie sabe donde vive, y sólo se le ve mendigar en las calles de vez en cuando. Nadie recuerda su nombre, quizá ni siquiera el, y las quemadas y los andrajos no permiten identificarlo. Solo un elemento hace posible reconocerlo: el baston que se le obsequiara cuando fue dado de baja con honores, hace ya 140 años.
Si tiene suerte –aunque suerte no es precisamente la palabra puede llegar a verlo en le calle. La piel de los brazos esta terriblemente quemada, su cuello ladeado de una forma casi imposible. Es delgado y terriblemente viejo, lo cual es notorio en su lentísimo andar, ayudado con un elegante baston con pomo de oro, y que lleva el escudo de armas del ejercito napoleónico, que apenas puede sostener entre sus nudosas manos. Viste con harapos, y se le oye respirar pesadamente, como si el dar algunos pasos le fuese agotador, y de vez en cuando escupe una masa sanguinolienta.
Los ancianos que lo ven, se persignan apresuradamente, y muchas son las ancianas quienes piadosamente y con la mejor buena voluntad del mundo, le desean una pronta muerte.
De creer lo poco que sabemos de él, llego como un joven impetuoso y gallardo a tierras mexicanas, bajo las ordenes de Lorenzes, en 1862. Fue en Veracruz donde se escucho por primera vez del brujo del puerto, que se decía era tan poderoso, que podía hacer a la gente inmortal. Empujado por ese deseo, se dio a la tarea de buscarlo, hasta que dio con su cabaña. Como buen soldado conquistador, su postura no fue humilde. Pistola en mano, le puso el cañon en la frente, exigiéndole que le diera el secreto si no quería pagarlo con su vida. Aunque amenazado, el viejo sonrió, enseñándole sus tres únicos dientes.
“Yo puedo hacerlo, pero debes entender que no va haber vuelta atrás”
Aquí la historia se vuelve algo confusa. Nadie sabe exactamente en que consistió el rito, o que fue lo que paso, pero el hombre salió de ahí convencido de que había alcanzado la inmortalidad. Eso le dio un valor en combate que alarmó incluso a sus compañeros, que lo veian lanzarse al frente sin el menor cuidado. Pero fue hasta Puebla, que las cosas cambiaron. Todos sus compañeros de regimiento lo vieron: el indígena Zacapoaxtla tomó el machete y se lo hundió en el pecho, destrozándoselo por completo. El soldado fue llevado de urgencia con el medico, que prácticamente solo esperaba verlo morir… Pero en vez de ello, pudo contemplarlo como gritaba de agonía, resistiendo los dolores, mientras el corazón latía dificultosamente a pesar de estar abierto, y el aire silbaba claramente al atravesar los dañados pulmones.
Sus compañeros estaban aterrorizados, y más de uno mencionó al demonio al ver al hombre sanar muy lentamente, pero con todo el dolor que significaba.
A pesar de su recuperación, el pecho le dolia tremendamente y tenia dificultades para respirar, por lo que se le dio de baja por motivos de salud. Se instaló en una pequeña villa en la ciudad de Puebla, y se las ingenio para permanecer ahí incluso después de que los ejércitos fueron expulsados del país. El pecho aún le dolia de vez en cuando, pero la sensación era menos cada dia, por lo cual el casi juraba que se sentiría mejor.
Cuando llego a Mexico, el soldado apenas estaba en la mitad de sus veintes, por lo que, según avanzaba el tiempo, se le veía más y más preocupado. Al cumplir los treintas, se veía de esa edad, lo que significaba que seguía envejeciendo. La experiencia del machete le dio la seguridad de su inmortalidad, por lo que su primera idea es que seguiría cambiando hasta llegar al limite de su fuerza, en donde eventualmente se detendría.
El hombre comenzó a hacerse de negocios, e incluso se caso bien. Al llegar a los cuarenta, comenzó a ver las primeras canas, y su resistencia física, a pesar de llevar un vida militar, iba disminuyendo lentamente. Fue al llegar al fin de siglo, que se dio cuenta: estaba por llegar a los sesenta años, y los aparentaba perfectamente. Fue en una mañana de 1901 cuando cayo en cuenta. El brujo hablo de hacerlo inmortal, pero no se menciono nada sobre la eterna juventud.
En 1905 contrajo tuberculosis, seguramente por el mal estado de los pulmones. La tos era terrible, y en varias ocasiones llegó a escupir sangre. Los médicos que lo examinaron, no le dieron más que unos cinco años de vida. Desafortunadamente, ignoraban lo que le destino le tenía preparado. Cuando tuvo que salir de la ciudad, en 1910, para refugiarse en Campeche, no podía caminar un par de pasos sin sentir que se quemaba por dentro.
Para 1912, cumplia los 86 años, y fue cuando comenzaron a presentarse los síntomas de artritis. Es cuando vuelve a Puebla, a preparar su testamento, y compra una hacienda en Epatlan, donde se retiraría definitivamente. El dolor de las articulaciones era insoportable, y su dificultoso respirar resultaba horrible para quienes lo escuchaban. Pues incluso a cierta distancia se escuchaba el sibilante paso del aire entre los perforados pulmones.
Su esposa, mucho mas joven que el, murió en 1921, y dado que sus hijos de fueron a vivir a la Ciudad de Mexico, el se quedo completamente solo. El tendría a la sazon poco mas de 100 años. E incluso el menor esfuerzo le era imposible. Desesperado, decidió atar una cuerda a una de las vigas del techo, y saltar con ella al cuello del borde de su cama. Lo encontraron dos días después, aun pataleando y con el cuello roto. Dado que lo bajaron aun con vida, sus vecinos creyeron que el intento había sido reciente, por lo que ignoraron lo que era permanecer dos días colgando del techo y con una fractura de cuello, sin poder respirar…pero sin poder morir.
Los médicos estaban desconcertados, pero hicieron lo posible por mantener el cuello alineado, hasta que se recupero tras dos años de estar inmovilizado, pues con mas de 100 años el cuerpo de restablece con mas lentitud. Fue en 1945 cuando su desesperación llego al límite, y prendió fuego a su hacienda. La gente llegó sólo para ver como las paredes se derribaban presa de las llamas, y cuando el fuego se apagó nadie reparó en el amasijo de piel calcinada que se arrastraba trabajosamente fuera de los escombros. La piel le ardia terriblemente, y el minimo roce le causaba un tremendo dolor, pero no murió.
Fue hasta 1977 que sus heridas se recuperaron los suficiente como para volver a Epatlan, ahora como un mendigo. Los 30 años de ayuno lo tenían en los huesos, y tenia que arrastrarse para moverse. Unas tortillas duras que una buena samaritana le dio constituyo su primera comida desde hacia 3 decadas.
Actualmente, nadie sabe donde vive, y sólo se le ve mendigar en las calles de vez en cuando. Nadie recuerda su nombre, quizá ni siquiera el, y las quemadas y los andrajos no permiten identificarlo. Solo un elemento hace posible reconocerlo: el baston que se le obsequiara cuando fue dado de baja con honores, hace ya 140 años.
LO DESCONOCIDO
Esto ocurrió un fin de semana que se presentaba perfecto; discotecas, alcohol, chicas...
Era viernes por la noche y mis padres no se encontraban en casa, ni lo estarían en todo el fin de semana.
Estaba viendo la televisión, y poco a poco estaba acabando con mi paciencia. Decidí cojer el teléfono y llamar a un amigo, o quizás un par. –Cuantos mas, mejor nos lo pasaremos-
Con la libertad de estar solo en casa, coji el teléfono y llame a un par de amigos, para invitarlos a pasar un fin de semana en mi casa.
Hice cinco o seis llamadas. –Tengo que decir que en dos de ellas marque un número erróneo-
Dos de mis mejores amigos aceptaron mi invitación y vinieron a mi casa. -Es una casa apartada de la ciudad-.
Picaron a la puerta. Decidí apagar la televisión, ya que me estaba aburriendo. Abrí la puerta y los recibí.
Pasamos todos tres juntos al comedor, y me di cuenta de que la televisión seguía encendida. Yo estaba seguro que la apague antes de recibir a mis colegas. –Aun así no le di mayor importancia-
Como jóvenes que somos, nos pusimos a ver la tele y beber como hacemos normalmente, aprovechando la ausencia de nuestros padres en casa. Nos lo estábamos pasando de lo mejor.
Risas, críticas a los programas que echaban por la tele etc...Pero de repente, escuchemos un fuerte golpe, venia de arriba.
Toni dijo que no era nada, que el viento probablemente habría abierto una ventana mal encajada.
Se hacia cada vez mas tarde, y nosotros continuábamos a lo nuestro, bebiendo, riéndonos y esas cosas.
Empezaron a retransmitir un programa de efectos paranormales, la hora es indicada para que los niños no la puedan ver. Empezaron haciendo un reportaje en un cementerio. Apaguemos la tele, ya que esos temas, no nos interesaban.
Porque lo quitáis, tenéis miedo o que? –Vaciló Ivan-.
Ivan era el típico estudiante, bien plantado, que se hacia el valiente cuando estaba entre amigos. Pero que todos sabían que cuando esta solo, es un rilado.
Volvimos a encender la tele, para demostrar al estupido de Ivan, que ese programa no nos afectaba ni la mas mínima. Namas volver a poner el canal, pudimos ver la imagen, una sombra en un cementerio. Suponíamos que era de un reportaje.
Porque no vamos nosotros a dar una vuelta al cementerio? –dijo Ivan, disimulando su miedo en un gesto muy atrevido-
Toni y yo al compás afirmamos esa pregunta. Cojimos ropa de abrigo, pues en una noche como esta, debíamos ir abrigados. También nos llevamos encima todo tipo de utensilios, móviles, linternas y como no una pequeña cámara digital.
Salimos de casa preparados para vivir una experiencia –brutal-. Me asseguré de cerrar la puerta con la llave.
Nos encaminamos al cementerio de nuestro municipio, no quedava muy lejos de mi casa.
Ivamos comentando nuestras cosas, Ivan iva entre Toni y yo –supongo que seria, para demostrarnos que es un valiente-.
Lleguemos a la puerta del cementerio. Havia una ligera brisa.
Intentemos abrir la puerta, y nos llevamos un susto. La puerta estaba oxidada, seguramente del tempo en que a estado inutilizada.
Con un terrible esfuerzo, conseguimos desplazar la puerta lo suficiente como para colarnos en el cementerio. Una vez dentro, encendimos nuestras linternas, y procuramos no hacer mucho ruido.
E tíos, no es bueno perturbar las almas de los difuntos –dijo Ivan en una voz apagada-
Toni y yo nos echemos a reír, y tratamos de calmarlo. Le convencimos de que no ariamos nada malo, y que no pasaría nada.
Caminábamos poco a poco, alumbrando con las linternas cada centímetro que íbamos avanzando. De repente, el viento empezó a soplar con fuerza, y como es de esperar, los ramos de flores depositados en los panteones de los difuntos, hacían un ruido de lo más espantoso.
La cosa se estaba poniendo fea, teníamos mucho miedo, para que negarlo?
Seguíamos avanzando, alumbrando todo lo que dejábamos atrás, mayormente tumbas.
De repente algo me agarro fuertemente, y no tarde en darme la vuelta –Afortunadamente era Toni-
Me susurro que vio algo brillante en medio de la oscuridad, y que sentía miedo dentro del cementerio. –Me lo dijo al oído, por tal de que Ivan no se asustase más-
Lo dejamos correr, pensamos que fue una imaginación producida por el pánico.
Pero poco después, sucedió lo mismo. Entonces no perdimos ni un momento y fuimos a donde afirmo ver algo brillante.
Lleguemos a un campo, de escasos metros, donde en medio havia una pequeña habitación con una tumba dentro. Teníamos mucho miedo, parecía una toma de película, pero desafortunadamente era real.
Volvimos a sentir un ruido dentro de esa misteriosa sala, Ivan no aguantaba más, si seguía de brazos cruzados contemplando el recinto, le podría dar un ataque al corazón. Cuando nos dimos cuenta Ivan ya havia entrado en el recinto.
Toni y yo no teníamos el valor que Ivan venció en una décima de segundo. Estábamos nerviosos, no nos dimos cuenta de que nuestro amigo entro allí adentro.
Empecemos a gritar-le, en cuanto saliera de allí nos iríamos, dejaríamos el cementerio y volveríamos a mi casa.
Pero Ivan no respondía, la angustia se aferró de Toni y de mi –no teníamos ni idea de que le pasaba a Ivan-
Volvimos a sentir un fuerte ruido que procedía de allí adentro. Le dije a Toni que me esperase, que le podía estar pasando algo a nuestro amigo, y que yo iva a entrar. Antes de entrar le advertí que no dejara de alumbrarme con la linterna.
Me decidí, comencé a caminar hacia la obertura de la pequeña habitación, la luz de la linterna me quitaba un poco el miedo, pero no todo. Estaba a unos escasos metros de la puerta, cuando vi una sombra en el suelo. Avise a Toni, yo sabia que algo malo le pasaba a mi amigo.
Entre decidido para buscar a Ivan –debía estar allí, porque entro y no lo vimos salir-
Una vez dentro, el corazón se me acelero al ver a Toni estirado boca arriba, tenia el móvil fuertemente sujeto entre sus manos. Se lo arrebate en un jesto de impotencia y salí corriendo, Toni no tubo que preguntarme nada, se hecho a correr detrás mío.
En la huida del cementerio, iba derramando lágrimas por mi amigo Ivan, en ese momento no me fije si estaba vivo o muerto, no atine a tomarle el pulso. Solamente le arrebate el móvil.
“Es culpa mía todo esto” pensé mientras iva corriendo.
La puerta estaba a unos escasos 100 metros de distancia, y Toni corría velozmente detrás mío.
La huida se nos estaba haciendo eterna, una vez delante de la puerta. Tuvimos que hacer un hábil gesto para esquivar la puerta, que anteriormente aviamos forzado para poder entrar.
Una vez fuera del cementerio, suponíamos que el peligro havia acabado. Pero no fue así, alguna cosa extraña (no pudimos ver concretamente que) nos perseguía. Toni y yo, no teníamos otra opción que ir corriendo hacia mi casa y intentar encerrarnos y dar parte a la policía.
Esa cosa extraña cada vez se nos acercaba mas, deje que Toni me pasara para asi tenerlo controlado. (no queria perder otro amigo, por mi culpa)
Faltaba poco para poder ver mi casa, para simplemente verla. Cuando ya la teníamos en nuestro campo de visión, esa cosa que nos perseguía, al parecer aumento de ritmo.
Si seguíamos a nuestro ritmo acabaría atrapándonos. Teníamos una larga recta delante nuestro, le grite a Toni y le lancé las llaves. –ya que el iva primero, ganaríamos unos segundos abriendo la puerta-.
Toni no tardo en abrirla, yo estaba a unos metros de el, me estaba gritando pero yo no podía oír nada, solo veía su dedo señalando detrás mío, y su boca en un gesto de miedo.
Me faltaban unos metros y estaría a salvo en mi casa con mi amigo. Hice un último esfuerzo y entre la puerta, que posteriormente fue cerrada con una velocidad brutal, por parte de Toni.
Echamos todos los pestillos posibles e incluso pusimos sofás en la puerta, para bloquear el paso de esa cosa extraña que teníamos detrás.
Nos caímos al suelo muertos de miedo, no nos salían las palabras. En un mar de dudas, la puerta sonó repeditamente. Un golpe detrás de otro. –no sabíamos que podía ser, pero no queríamos abrir-
Empezamos a hecharnos cada vez mas hacia detrás, hasta chocarnos con la pared de la entrada, no me acuerdo bien como pero empezamos a pedir perdón –no recuerdo porque-
Solamente pedíamos salir con vida de aquello…
Volvió a sonar la puerta, y al cavo de un rato oímos la voz de Ivan! Abridme por favor! –decía-
Era un momento de tensión, la puerta cada vez se movía mas, supuestamente Ivan la golpeaba con más fuerza.
Nos asomamos a la mirilla, y apreciamos a Ivan lleno de sangre, con la ropa destrozada. No dudamos ni un segundo en abrirle la puerta para curarlo y llevarlo a un hospital.
Desde esa noche, no hemos vuelto a venir a mi casa nunca más. Nos hemos cambiado de pueblo, y mi amigo Ivan esta ingresado en un psiquiátrico de Barcelona, donde lleva sin hablar desde el día en que le ocurrió aquel fatídico ataque en el cementerio.
No sabemos que le ocurrió, como no habla, nunca podremos saber que le paso.
Solo tenemos una pequeña prueba que capto su propio móvil dentro del recinto. –Aparece una sombra y sus propios gritos de pánico-
Era viernes por la noche y mis padres no se encontraban en casa, ni lo estarían en todo el fin de semana.
Estaba viendo la televisión, y poco a poco estaba acabando con mi paciencia. Decidí cojer el teléfono y llamar a un amigo, o quizás un par. –Cuantos mas, mejor nos lo pasaremos-
Con la libertad de estar solo en casa, coji el teléfono y llame a un par de amigos, para invitarlos a pasar un fin de semana en mi casa.
Hice cinco o seis llamadas. –Tengo que decir que en dos de ellas marque un número erróneo-
Dos de mis mejores amigos aceptaron mi invitación y vinieron a mi casa. -Es una casa apartada de la ciudad-.
Picaron a la puerta. Decidí apagar la televisión, ya que me estaba aburriendo. Abrí la puerta y los recibí.
Pasamos todos tres juntos al comedor, y me di cuenta de que la televisión seguía encendida. Yo estaba seguro que la apague antes de recibir a mis colegas. –Aun así no le di mayor importancia-
Como jóvenes que somos, nos pusimos a ver la tele y beber como hacemos normalmente, aprovechando la ausencia de nuestros padres en casa. Nos lo estábamos pasando de lo mejor.
Risas, críticas a los programas que echaban por la tele etc...Pero de repente, escuchemos un fuerte golpe, venia de arriba.
Toni dijo que no era nada, que el viento probablemente habría abierto una ventana mal encajada.
Se hacia cada vez mas tarde, y nosotros continuábamos a lo nuestro, bebiendo, riéndonos y esas cosas.
Empezaron a retransmitir un programa de efectos paranormales, la hora es indicada para que los niños no la puedan ver. Empezaron haciendo un reportaje en un cementerio. Apaguemos la tele, ya que esos temas, no nos interesaban.
Porque lo quitáis, tenéis miedo o que? –Vaciló Ivan-.
Ivan era el típico estudiante, bien plantado, que se hacia el valiente cuando estaba entre amigos. Pero que todos sabían que cuando esta solo, es un rilado.
Volvimos a encender la tele, para demostrar al estupido de Ivan, que ese programa no nos afectaba ni la mas mínima. Namas volver a poner el canal, pudimos ver la imagen, una sombra en un cementerio. Suponíamos que era de un reportaje.
Porque no vamos nosotros a dar una vuelta al cementerio? –dijo Ivan, disimulando su miedo en un gesto muy atrevido-
Toni y yo al compás afirmamos esa pregunta. Cojimos ropa de abrigo, pues en una noche como esta, debíamos ir abrigados. También nos llevamos encima todo tipo de utensilios, móviles, linternas y como no una pequeña cámara digital.
Salimos de casa preparados para vivir una experiencia –brutal-. Me asseguré de cerrar la puerta con la llave.
Nos encaminamos al cementerio de nuestro municipio, no quedava muy lejos de mi casa.
Ivamos comentando nuestras cosas, Ivan iva entre Toni y yo –supongo que seria, para demostrarnos que es un valiente-.
Lleguemos a la puerta del cementerio. Havia una ligera brisa.
Intentemos abrir la puerta, y nos llevamos un susto. La puerta estaba oxidada, seguramente del tempo en que a estado inutilizada.
Con un terrible esfuerzo, conseguimos desplazar la puerta lo suficiente como para colarnos en el cementerio. Una vez dentro, encendimos nuestras linternas, y procuramos no hacer mucho ruido.
E tíos, no es bueno perturbar las almas de los difuntos –dijo Ivan en una voz apagada-
Toni y yo nos echemos a reír, y tratamos de calmarlo. Le convencimos de que no ariamos nada malo, y que no pasaría nada.
Caminábamos poco a poco, alumbrando con las linternas cada centímetro que íbamos avanzando. De repente, el viento empezó a soplar con fuerza, y como es de esperar, los ramos de flores depositados en los panteones de los difuntos, hacían un ruido de lo más espantoso.
La cosa se estaba poniendo fea, teníamos mucho miedo, para que negarlo?
Seguíamos avanzando, alumbrando todo lo que dejábamos atrás, mayormente tumbas.
De repente algo me agarro fuertemente, y no tarde en darme la vuelta –Afortunadamente era Toni-
Me susurro que vio algo brillante en medio de la oscuridad, y que sentía miedo dentro del cementerio. –Me lo dijo al oído, por tal de que Ivan no se asustase más-
Lo dejamos correr, pensamos que fue una imaginación producida por el pánico.
Pero poco después, sucedió lo mismo. Entonces no perdimos ni un momento y fuimos a donde afirmo ver algo brillante.
Lleguemos a un campo, de escasos metros, donde en medio havia una pequeña habitación con una tumba dentro. Teníamos mucho miedo, parecía una toma de película, pero desafortunadamente era real.
Volvimos a sentir un ruido dentro de esa misteriosa sala, Ivan no aguantaba más, si seguía de brazos cruzados contemplando el recinto, le podría dar un ataque al corazón. Cuando nos dimos cuenta Ivan ya havia entrado en el recinto.
Toni y yo no teníamos el valor que Ivan venció en una décima de segundo. Estábamos nerviosos, no nos dimos cuenta de que nuestro amigo entro allí adentro.
Empecemos a gritar-le, en cuanto saliera de allí nos iríamos, dejaríamos el cementerio y volveríamos a mi casa.
Pero Ivan no respondía, la angustia se aferró de Toni y de mi –no teníamos ni idea de que le pasaba a Ivan-
Volvimos a sentir un fuerte ruido que procedía de allí adentro. Le dije a Toni que me esperase, que le podía estar pasando algo a nuestro amigo, y que yo iva a entrar. Antes de entrar le advertí que no dejara de alumbrarme con la linterna.
Me decidí, comencé a caminar hacia la obertura de la pequeña habitación, la luz de la linterna me quitaba un poco el miedo, pero no todo. Estaba a unos escasos metros de la puerta, cuando vi una sombra en el suelo. Avise a Toni, yo sabia que algo malo le pasaba a mi amigo.
Entre decidido para buscar a Ivan –debía estar allí, porque entro y no lo vimos salir-
Una vez dentro, el corazón se me acelero al ver a Toni estirado boca arriba, tenia el móvil fuertemente sujeto entre sus manos. Se lo arrebate en un jesto de impotencia y salí corriendo, Toni no tubo que preguntarme nada, se hecho a correr detrás mío.
En la huida del cementerio, iba derramando lágrimas por mi amigo Ivan, en ese momento no me fije si estaba vivo o muerto, no atine a tomarle el pulso. Solamente le arrebate el móvil.
“Es culpa mía todo esto” pensé mientras iva corriendo.
La puerta estaba a unos escasos 100 metros de distancia, y Toni corría velozmente detrás mío.
La huida se nos estaba haciendo eterna, una vez delante de la puerta. Tuvimos que hacer un hábil gesto para esquivar la puerta, que anteriormente aviamos forzado para poder entrar.
Una vez fuera del cementerio, suponíamos que el peligro havia acabado. Pero no fue así, alguna cosa extraña (no pudimos ver concretamente que) nos perseguía. Toni y yo, no teníamos otra opción que ir corriendo hacia mi casa y intentar encerrarnos y dar parte a la policía.
Esa cosa extraña cada vez se nos acercaba mas, deje que Toni me pasara para asi tenerlo controlado. (no queria perder otro amigo, por mi culpa)
Faltaba poco para poder ver mi casa, para simplemente verla. Cuando ya la teníamos en nuestro campo de visión, esa cosa que nos perseguía, al parecer aumento de ritmo.
Si seguíamos a nuestro ritmo acabaría atrapándonos. Teníamos una larga recta delante nuestro, le grite a Toni y le lancé las llaves. –ya que el iva primero, ganaríamos unos segundos abriendo la puerta-.
Toni no tardo en abrirla, yo estaba a unos metros de el, me estaba gritando pero yo no podía oír nada, solo veía su dedo señalando detrás mío, y su boca en un gesto de miedo.
Me faltaban unos metros y estaría a salvo en mi casa con mi amigo. Hice un último esfuerzo y entre la puerta, que posteriormente fue cerrada con una velocidad brutal, por parte de Toni.
Echamos todos los pestillos posibles e incluso pusimos sofás en la puerta, para bloquear el paso de esa cosa extraña que teníamos detrás.
Nos caímos al suelo muertos de miedo, no nos salían las palabras. En un mar de dudas, la puerta sonó repeditamente. Un golpe detrás de otro. –no sabíamos que podía ser, pero no queríamos abrir-
Empezamos a hecharnos cada vez mas hacia detrás, hasta chocarnos con la pared de la entrada, no me acuerdo bien como pero empezamos a pedir perdón –no recuerdo porque-
Solamente pedíamos salir con vida de aquello…
Volvió a sonar la puerta, y al cavo de un rato oímos la voz de Ivan! Abridme por favor! –decía-
Era un momento de tensión, la puerta cada vez se movía mas, supuestamente Ivan la golpeaba con más fuerza.
Nos asomamos a la mirilla, y apreciamos a Ivan lleno de sangre, con la ropa destrozada. No dudamos ni un segundo en abrirle la puerta para curarlo y llevarlo a un hospital.
Desde esa noche, no hemos vuelto a venir a mi casa nunca más. Nos hemos cambiado de pueblo, y mi amigo Ivan esta ingresado en un psiquiátrico de Barcelona, donde lleva sin hablar desde el día en que le ocurrió aquel fatídico ataque en el cementerio.
No sabemos que le ocurrió, como no habla, nunca podremos saber que le paso.
Solo tenemos una pequeña prueba que capto su propio móvil dentro del recinto. –Aparece una sombra y sus propios gritos de pánico-
LA MUJER DEL VELO
Luís enamoraba con poemas, con miradas insinuantes y detalles exquisitos que solo él sabía calar y dejar mella en sus enamoradas...
Ana como otras tantas, se enamoró locamente de él, de tal forma que cuando Luís perdió el interés en ella, Ana se suicidó por amor, por ese amor verdadero que creía haber vivido. No sin antes jurar que se lo llevaría con él para estar juntos en la eternidad. Dicen que el día de los muertos, Luís llevaba unas copas de más debido a que había tomado en un lugar de dudosa reputación, cuando de pronto vio en las sombras a una mujer de un cuerpo divino y de belleza sobrehumana, solo que en el rostro llevaba un velo negro en señal de luto. Luís quería acercarse a ella y ella se iba alejando más y más, hasta desaparecer... Todas la noches sucedía lo mismo. Él pensaba que iba a morir de amor. Y pasó una semana: fecha en la que su difunta amante suicida cumplía un año. Al pasar por el panteón de nuevo vio a la misma silueta de aquella bella mujer dentro del panteón pidiendo a gritos ayuda, y él, caballero, apresuró el paso en busca de la dama. Ana, al verlo dijo: - Gracias al cielo alguien me ha escuchado. El caballero le preguntó por qué estaba en el pateón y respondió: - Venía a ver a mi hermana, que hoy cumple un año de muerta. Un mal hombre la enamoró y ella se mató por él, ¿Qué crees que se merece? Por quedar bien con la hermosa dama contestó. - Merece ser enterrado vivo con la mujer a la que hizo sufrir, para que ella lo pueda amar. Y ella respondió. - Pues esto ha de pasar. Le agarró de la cintura y él, sumamente emocionado, le quitó el velo para verla... ¡¡¡Horror!!! La amante estaba allí, carcomida por los gusanos que se veían en su boca y ojos. Llo hundió sumergiéndole en la tierra, cumpliendo así su deseo. Mi abuela dice que le han dicho que por esos días siempre se escuchan los gritos desgarradores de un hombre mientras una mujer canta una canción nupcial.
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